Hipertensión arterial: el diagnóstico precoz y un manejo adecuado pueden salvar vidas
La hipertensión arterial es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en el mundo y una de las principales causas de complicaciones cardiovasculares graves, como infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. A pesar de su relevancia, muchas personas desconocen que la padecen, ya que puede avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes.
¿Por qué la hipertensión puede pasar desapercibida?
En la mayoría de los casos, la hipertensión arterial no genera molestias claras. No causa dolor, no produce fiebre y no suele interferir con la rutina diaria. Por esta razón se le conoce como el “asesino silencioso”. La única manera de detectarla a tiempo es mediante controles médicos periódicos que permitan medir la presión arterial y evaluar factores de riesgo.
Diagnóstico de la hipertensión
- Medición repetida de presión arterial en consulta.
- Control con monitorización ambulatoria (MAPA) o mediciones domiciliarias cuando es necesario.
- Evaluación de antecedentes familiares y hábitos de vida.
- Exámenes para identificar daño en órganos como corazón, riñones u ojos.
Tratamiento y manejo
El manejo de la hipertensión tiene tres pilares fundamentales:
- Cambios en el estilo de vida: reducir el consumo de sal, mejorar la alimentación, mantener actividad física regular, bajar de peso y evitar el tabaco.
- Medicamentos antihipertensivos: son indicados por el médico según cada caso, y su uso continuo es clave para un buen control.
- Controles regulares: permiten ajustar tratamientos y prevenir complicaciones.
Detectar la hipertensión a tiempo es fundamental, especialmente porque muchas personas no presentan síntomas hasta que la enfermedad ya ha causado daño significativo. Por eso es esencial acudir a medicina para controles preventivos, incluso si te sientes bien.
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